Micropoder



Micropoder

E-mail Imprimir PDF

Internet es sólo el principio. Desde la invención de la imprenta no se ha producido un cambio tecnológico con tantas repercusiones para la historia de la humanidad como el que hemos experimentado con la digitalización. Se ha hecho realidad el sueño del intercambio de información a bajo coste y en tiempo prácticamente cero. El acceso sin precedentes a la información, la posibilidad que tiene cada individuo de crear redes o de incorporarse a ellas y participar acompañado de un casi limitado flujo de datos en tiempo real, está modificando las relaciones de poder en nuestra sociedad.

La voz del ciudadano ha encontrado, en las nuevas tecnologías, canales para participar activamente en la configuración de la opinión pública. Los consumidores, los accionistas, los estudiantes, los ciudadanos corrientes, en definitiva son ahora más relevantes por que se han convertido en nodos de unas redes sociales cada vez con mayor influencia. Se está produciendo una transferencia de poder de las instituciones a las personas que actúan cooperativamente en red: es el nacimiento del MICROPODER.

Los poderes clásicos deberán aprender a relacionarse con estos nuevos participantes en el gran juego de la sociedad. Aquellos que sepan adaptarse, los encontraran como aliados. Los que no perciban el cambio se despertarán, como el Gulliver de Swift, atenazados por la red de infinitos hilos de los insignificantes liliputienses.

La principal aportación de la revolución del micropoder a la regeneración de la democracia no es, por tanto, ningún avance tecnológico, como podría ser el voto electrónico. Su principal contribución es hacer posible un verdadero diálogo social entre los ciudadanos y los poderes públicos. El diálogo social puede así convertirse, a través de las nuevas tecnologías, en pieza clave de un nuevo modelo democrático más relacional y dialógico, es decir, interactivo.

Hoy, con Internet al alcance de millones de personas, ya no basta con mirar frecuentemente la bola de cristal de las encuestas para medir la aprobación social. Ahora los poderes públicos necesitan gobernar en constante diálogo con una ciudadanía que ha descubierto el MICROPODER de intervenir en la ‘cosa pública’.

El MICROPODER contagia su característica interactividad al sistema político para pasar de un gobierno unidireccional (del poder político a los ciudadanos) a un gobierno bidireccional (de los ciudadanos al  poder político y de éste a los ciudadanos). Quiere reflejar la nueva distribución del poder político de la sociedad actual, en la que el sujeto de la acción de gobierno deja de ser la masa indiferenciada para convertirse en la ciudadanía activa.

Internet ha entrado de lleno en la política. No me refiero a muchos políticos tengan hoy un blog, o que los Señores Diputados estén por fin dotados con los mejores instrumentos de la tecnología. El cambio, evidentemente, es más profundo. Al posibilitar el acceso de los ciudadanos a la información en tiempo real y con un coste marginal, la digitalización esta permitiendo que cada individuo pueda participar, que cuente: eso es el MICROPODER.

No es difícil encontrar ejemplos de lo que está sucediendo. Las manifestaciones de jóvenes en toda España exigiendo un mejor acceso a la vivienda, el fenómeno de la blogosfera que está transformando la generación de opinión y la dinámica de los flujos de información y gobierno de la opinión pública, las incidencias de convocatorias espontáneas de la gente en procesos electorales, o preelectorales, no son sino episodios de un fenómeno al que conviene prestar cada vez más atención: la revolución del MICROPODER”.

 

Próximos Eventos

<<  Noviembre 2017  >>
 Lun  Mar  Mie  Jue  Vie  Sab  Dom 
    1  2  3  4  5
  6  7  8  9101112
13141516171819
20212223242526
27282930   
Home Micropoder

Javier Cremades

“Los poderes clásicos deben aprender a relacionarse con los nuevos participantes en el gran juego de la sociedad. Aquellos que sepan adaptarse, los encontraran como aliados. Los que no perciban el cambio se despertarán, como el Gulliver de Swift, atenazados por la red de infinitos hilos de los insignificantes liliputienses”.